Pelicula de la Semana: “La Casa Muda” terror uruguayo de viejo cuño


La Casa Muda

De verdad no tengo referente para hablar de películas de terror uruguayas, se de un par de thrillers y policiales, algunas de ellas en co-producción con Chile como “El Viñedo” o “Matar a todos” pero, así terror del viejo cuño con sangre y visiones de otro mundo nunca. Solo por este punto ya vale la pena ver “La Casa Muda” dirigida por Gustavo Hernández, de quien debo decor, desconozco su currículum previo.

La película se nos presenta con varios ganchos comerciales, aparte de ser una película de terror uruguaya, que como dije antes para mi solo eso bastaba para tentarme. También viene con la leyenda de “basada en una historia real” y de paso se adjudicaba la primicia de haber sido rodada en una sola toma continua y con una mera cámara fotográfica. Lo bueno es que no abusan del hecho de ser basada en algo real y la narración toma peso en si misma y durante la primera mitad vemos una historia que se sostiene bien del hecho de haber sido montada como plano secuencia (un punto a considerar..montada) en donde la protagonista, Laura, llega junto a su padre a remodelar una casa y para eso deben pernoctar allí. Laura explora la casa y pronto comienza a escuchar ciertos sonidos inquietantes y para que contarles todo, cierto?

El desenfoque casual o premeditado de la cámara, la poca luz que hay y la actitud sumisa de Laura ante los hechos que van ocurriendo, de mano de un notable trabajo en sonido hacen que la primera mitad de la película te mantenga bastante tenso y si el público ayuda, lo que lamentablemente no ocurrió en la función que yo asistí, se provoca la empatía de todos y de verdad te asusta, lo que es el principal objetivo de toda película de Terror.

Lamentablemente, cuando la película en su fondo comienza a hacerse más interesante, es decir cuando comienza a develarse el misterio detrás de lo que ocurre en la casa, ya el hecho de seguir con un plano secuencia se torna algo majadero y en vez de ser un aporte a la narración, entorpece el ritmo e incluso hace que se vuelva a ratos tediosa, por suerte hay una secuencia en que Laura solo puede iluminar la habitación parcialmente solo con el flash de otra cámara de fotos que de verdad aumenta mucho la tensión y da un buen par de sobresaltos al espectador antes del desenlace.

De seguro a la crítica cinematográfica no le guste esta película porque, seamos honestos, no les gusta el cine de género, no es cine “de calidad” según sus parametros artísticos, pero yo siempre he considerado que una película se debe medir por los objetivos que tenga; una película de terror pretende asustar, pretende generar sobresaltos, esta lo logra así que cumple su objetivo y de buena manera aunque a veces abuse del “efecto gato”..eso que ocurre siempre que la protagonista de cualquier película está como asustada y le tiran un gato encima.

De todas maneras es una película de género sobre el promedio de las actuales, destacable en todo sentido, en lo arriesgado de la propuesta, en el trabajo de sonido, en la creación de una atmósfera de terror, etc. que les dará unos buenos sustos y que si son receptivos y pacientes, les puede dejar un buen gusto. Les recomiendo quedarse hasta el final de los créditos porque viene una pequeña sorpresa que personalmente, considero que mejora mucho la impresión final que uno pueda tener de la película.

Ahora a los realizadores no me queda más que felicitarlos por haberse arriesgado con esta película, porque hay que reconocer que el riesgo era tremendo, de seguro causaron una buena impresión en el mercado del cine de género porque ya se está terminando el remake yanky que se estrenará en el siguiente festival de Sundance, es de esperar que Gustavo Hernández no cometa el error que es muy típico en los cineastas latinoamericanos que es que si tienen una película exitosa, su siguiente película es igual.

Una buena vuelta a los orígenes de las historias de terror, esas que buscan asustarnos con los miedos primigenios, los ruidos nocturnos, la oscuridad que te envuelve, el sentirse solo en medio de un ambiente hostil, es decir, terror de viejo cuño; de ese que te embarga después que han contado historias de terror al lado de una fogata y tienes que caminar por la oscuridad hasta tu carpa y en donde ves formas horrorosas en las siluetas borrosas de los arbustos circundantes y en donde te ries nerviosamente porque sabes que es ridículo que tengas miedo sin embargo lo sientes.

Fuente: Rodrigo Muñoz para cinefilia

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